Hace falta…

Para que me quieras como quiero

hacen falta

dos más de azúcar

muchas horas desveladas

y un reloj detenido a las tres.

Para que me quieras como quiero,

hace falta

un teléfono infinito

un vecino silencioso

y una almohada para tí.

Para que me quieras como quiero,

hace falta otro ramo de agapantos

menos lágrimas ridículas

y una oferta sin valor.

Para que me quieras como quiero,

hacen falta mil historias

seis promesas

y unas ganas terribles de no verse jamás.

Para que me quieras como quiero,

hace falta que

no me quieras

como ya me quieres.

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