heridos.

Estamos heridos pero no de muerte, verdad? Quién dijo eso, se recuerda? Se recuerda que presidente fue?
Hablaba pura loca mientras trataba de reprimir las lágrimas. Deseaba tener una de esas luces de ambulancia para poner en el techo del carro. Dos semáforos pasados en rojo. No importa. Solo tenía que llegar al hospital. La sangre seguía saliendo y su pena era que iba a quedar una mancha en el sillón. No importa, le prometo que yo lo llevo al car wash mañana. Se recuerda abuelo, se recuerda que presidente fue? Se recordaba. Seguí preguntando tonteras para mantenerlo consciente. Me impresiona su  memoria, aún después de todos estos años, de todo lo que ha pasado. Es una enciclopedia viva, cada vez más fascinante. No puedo dejar que se vaya. Lo más que puede pasar linda, es que me muera. Y si me muero, pues ya estuvo. No, no va a pasar. Otro semáforo en rojo. 

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microcuento basado en la realidad.

La pizarra siempre dirá 22 de septiembre de 1998. Está ahí desde ese día, cuando lo escribiste con tiza blanca. Ese día en que saliste para nunca regresar. La clase terminó y te fuiste al cine. Nunca sabré que fue lo que pasó después. Nunca nadie nos explicó. La pizarra simplemente se quedó así. Alguien la colgó de una pared, demasiado arriba como para que alguien alcanzara a bajarla. Se necesitaría una escalera para moverla y nadie se atrevería a hacerlo. Entonces se quedará ahí, siempre recordándonos del 22 de septiembre de 1998.