la cabeza en la cama.

Mientras hacia la cama recordé que había soñado con él de nuevo. Quisiera que se alejara de mis sueños, así como se alejó de mis realidades. Puse los libros en la mesa de noche y cambié las almohadas de lugar. Las camas tradicionalmente se ponen con los pies  hacia la puerta, para alejar la cabeza lo más posible de los enemigos que puedan entrar a la morada por la puerta. Pero qué se hace cuando los enemigos no entran por la puerta sino por la misma cabeza? Él era el único que sabía como sacarle partido a los demonios que me atormentaban en la madrugada, como hacer que se volvieran  materia fantástica para luego escribirlos y ahuyentarlos. Ahora rondaban libres en mi cabeza, de cerca, muy cerca. 

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óptica.

Concentrarme en ti como si fueras un juego de ilusión óptica. Hay que acercarse demasiado, acercarse, acercarse y después alejarse poco a poco, sin pestañear. Solo así logras ver la imagen escondida atrás de la superficie. Así es conocerte.  Que difícil es no pestañear. Me acerco con cuidado, cada paso una aventura que al final no me revela nada. Creo que he llegado al punto en que debo empezar a alejarme.