desde aqui.

Hola.

No sé si alguien lea esto, pero igual. Ahora esto contará mis aventuras de este lado del mundo. Me vine a vivir a Madrid, a estudiar un master. Justo hoy cumplo una semana de estar aqui. Resumen de esta semana:

  • Viaje del demonio de 9 horas y media. Primero, una escala simbólica donde iba sentada junto a un tipo que juega futbol aquí en España y yo ni idea. Luego, sentada junto a un tipo de los que se aplastan el cerebro si cierran las piernas. Por nueve horas. Luego encontré a otro compatriota que viene becado. Tiene background de agronomía, llegó con camisa de cuadros y casi le podía imaginar el sombrero vaquero en la cabeza.
  • Un par de días viviendo en el centro con dos señoras que podrían ser mi mamá. Muy divertidas. Una conferencia en un lugar de la sierra con gente muy variopinta y muy extraña. Una tarde viendo el lugar donde la gente va a esquiar y congelándome. Reunirme con el novio de mi prima a comer churros y chocolates. Una misa en una iglesia junto a un parque con trozos del muro de Berlín. Las misas son iguales en todas partes del mundo. Eso me pareció reconfortante. Saber que hay cosas que son iguales a casa.
  • Venir a conocer mi piso, el lugar donde viviré los próximos meses. Las personas con las que compartiré baño, cocina, televisión. Todo bien. Ligera decepción al ver que mi cuarto es realmente pequeño. Recuperarme de la ligera decepción.
  • Ir al super, ir al “chino”.
  • Ir a la Jornada, conocer a mis futuras compañeras. Pasar mucho tiempo caminando bajo la lluvia por una razón estúpida. Molestarme. No lograr hacer lo que debía por culpa de esa razón estúpida. Caminar aún más. Dolor de pies, de cabeza, de todo.
  • Despedir a una amiga que me salva la vida.
  • Dormir demasiado. Unas 12 horas. Por fin eliminar el jet lag. Un poco. No lograr hacer nada de lo que debía por dormir de más.
  • Por fin un día productivo, lograr hacer lo que debía. Conocer una librería divina donde suena Florence and the Machine.

Observaciones generales: hay muchos viejitos. Hay pocos niños. Hay mucho frío. No me he animado a usar la lavadora. Ya he logrado usar el transporte público por mi cuenta. No me he perdido, he tenido pequeños momentos de desubicación pero nada grave.

Cosas a las que debo acostumbrarme: a dar dos besos para saludar, a decirle “batidora” a la licuadora, a los precios de las frutas, a no compartir el cuarto, al frío, a las series en español con acento, y mil millones de cosas más.

Eso creo que será todo lo que ponga hoy. Espero poder ir poniendo, más que un relato, mis impresiones generales. Bienvenidos observadores, comentadores, shutes en general.

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